


En un país cada vez más ingobernable, como resultado de las leyes y de las actitudes de muchos, es fundamental encontrar vías para eliminar los graves cuellos de botella que nos afectan.
Sin lugar a dudas una de las mejores y más razonables vías es la descentralización, entendida esta como el traslado de potestades y recursos a las municipalidades en aras de fortalecer los Gobiernos Locales.
La administración Arias bajo el liderazgo de don Roberto Gallardo como Ministro de Planificación dio pasos importantes en esa ruta y cuando la señora Presidenta Laura Chinchilla anunció un Ministro a cargo de la descentralización, nos ilusionamos con que vendrían cuatro años de pasos firmes en la misma dirección.
Lastimosamente, a pocos días de inicio del actual gobierno, las acciones y señales de las nuevas autoridades de Mideplan marcaron un rumbo completamente diferente e incluso podríamos señalarlo como abiertamente opuesto a la descentralización. Lo que significará un retroceso o al menos un rezago en el proceso. Dichosamente todavía se está a tiempo para reorientar las acciones gubernamentales, lo que espero sucederá tarde o temprano.
Conforme se fortalezcan las municipalidades más conciencia han de tomar los ciudadanos sobre su importancia y sobre la necesidad de participar en los procesos de selección de los jerarcas a su cargo, para con ello reducir esas alarmantes cifras de abstencionismo como las que se vivieron el pasado cinco de diciembre, que hablan mal de la educación cívica de los ciudadanos, de la incapacidad de los partidos políticos y los candidatos para motivar a la participación y en general de todos los que nos hemos mantenido activos en la política nacional.
Los ciudadanos deben entender que al no participar están dejando en manos de la minoría activa los destinos de su comunidad, y poco o nada valdrá quejarse después si se está a disgusto con las acciones emprendidas por los alcaldes.
A nivel de los partidos políticos es imperativo que analicemos con seriedad y profundidad en qué estamos fallando, cuál es el error de nuestro mensaje que no permite motivar a los votantes.
En el caso del Partido Liberación Nacional que obtuvo un gran triunfo electoral al obtener la inmensa mayoría de los cargos, este triunfo no debe ser una excusa para que no busquemos las razones de la baja participación, dado que queremos ser el partido de las grandes mayorías y no el partido grande entre las minorías.